galvanostegia_1Se denomina galvanostegia al proceso químico-eléctrico por medio del cual se recubre una pieza metálica de una capa del mismo u otro metal. Se le suele llamar también «enchapado». Creo que todos alguna vez escuchamos la oración «enchapado en oro…», lo que es erróneo ya que el enchapado es el proceso de recubrir un objeto con una lámina o chapa metálica. También se le llama baño. Hoy por hoy, dentro del rubro nos referimos a la galvanostegia simplemente como «galvano».

Originalmente, y expresado en términos simples, galvanizar en plata una joya de plata tiene por objeto realzar la belleza de la misma al aportarle más brillo y color en su terminación al quedar a la vista la magnificencia del metal noble, toda vez que el proceso galvanostegico o «baño» se realiza con plata pura o ley 1000.

Para entender mejor esto, es preciso señalar que los metales nobles como la plata y el oro no se trabajan puros o ley 1000 en la confección de joyas, ya que son demasiado dúctiles y/o maleables. Por lo mismo carecen de la resistencia necesaria para evitar la deformación y desgaste prematuro. Esto nos conduce a la necesidad de «ligarlos» o alearlos para aportarle un grado de dureza aceptable. Esto se hace en la confección artesanal con cobre electrolítico o de máxima pureza. ¿Cobre? Si. Es absolutamente hipoalergénico en contacto con la piel y en el porcentaje que se utiliza no afecta en forma notoria el color de la aleación.

Los estándares de calidad en las joyas de plata están dados a partir de ley 0,925 hacia arriba. Esto significa que una aleación ley 0,925 contiene un 92,5% de plata pura o «fina» y un 7,5% de cobre (comúnmente llamada liga). GOVAR Joyas emplea en la confección de sus joyas plata ley 0,950. (95% de plata pura o «fina» y un 5% de cobre o liga). Sostenemos que esta proporción nos entrega una inmejorable relación calidad-dureza. El brillo espejo de nuestras joyas se obtiene de un proceso de pulido exhaustivo. No usamos terminación galvanostégica.

Hoy en nuestro país, tanto el comercio formal (joyerías) como informal (comerciantes no establecidos) se abastece en alguna medida de joyas provenientes de muchos países. Entre ellos, México, Tailandia, India y China, por mencionar algunos.

Con más frecuencia de la que quisiéramos, nos encontramos con piezas hechas en aleaciones de muy baja ley embellecidas con un «baño» galvanostégico que dura algún tiempo pero que finalmente deja a la vista la pésima calidad del metal.

Si bien es cierto la ley de protección al consumidor algo señala al respecto, sigue siendo un mecanismo vago. La recomendación será entonces comprar en una joyería o a persona que tenga cabal conocimiento de lo que vende y nos brinde por tanto suficientes garantías de seriedad.

Finalmente, cuidado con los «baños» de plata al momento de adquirir una joya de plata.